Y si para hacer el arroz normal se fríe el aderezo, se pone el agua y
de ahí el arroz, para hacer el arbóreo se pone el arroz primero, de ahí
el aderezo y, para que se mezcle bien, se echa un poco de vino blanco, después el agua. Además, siempre lleva queso parmesano.
El risotto que se hace en nuestras tierras no es fiel a la receta
original. Nguyen Chávez, de Pescados Capitales, hace un comentario que
nos lo demuestra: “Mi cuñado es italiano y reniega de las pastas
y risottos que hacemos, porque a los italianos les gusta más al dente,
mientras que los peruanos los preferimos más cocidos. Aquí hacemos el
risotto para el gusto del peruano, es decir, tiene que reventar más el
grano de arroz”.
Si se anima a fusionar ingredientes, puede combinar quinua con arbóreo, así obtendría un quinoto; o arbóreo con trigo, y disfrutaría de un trigotto. Incluso puede hacer un risotto al estilo del arroz con pollo: verde y con aroma a culantro; o hacerlo al pesto, con albahaca y espinaca. Todo es cuestión de ingeniárselas.
Eso sí, no deje de aplicar los consejos que ofrece Nguyen Chávez para que todo salga bien: use una taza de vino blanco antes de echarle el agua al arbóreo. Y, a diferencia del arroz normal, para el cual se emplea un litro de agua para un kilo de arroz, para el risotto se utiliza nada más que 800 mililitros.
Ahora solo le queda comprar los ingredientes para preparar las recetas que aquí publicamos.




























































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