En la plaza San Agustín, en el cruce de los jirones Camaná e Ica, se realizó en la mañana una exposición de dulces tradicionales denominada Antojitos Limeños, para rendir homenaje a la ciudad, con un recuento de su historia a través de sus postres y reconocer a quienes han mantenido vivo su sabor.
Por la tarde, en un escenario levantado al costado de la sede del Concejo de Lima, en la Plaza de Armas, se inició la gran serenata que tuvo como idea central un homenaje a una “Lima para todas las sangres”.




























































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