Bastante abatido por la reconstrucción de la muerte de su madre, Ariel Bracamonte Fefer no soporto la impresión de ver de frente al sicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina, asesino confeso de Myriam Fefer, y se desmayó al salir de la casa de Paul Harris, en San Isidro.
Durante la diligencia judicial, Ariel Bracamonte estuvo nervioso e impaciente. “Es difícil ver al asesinato de tu madre, sobre todo en el lugar donde ocurrieron los hechos”, añadió.
Todo comenzó a las 7:30 p.m. cuando Trujillo Ospina llegó a la casa de Myriam Fefer a bordo de una ambulancia del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), media hora después apareció en otro vehículo Eva Bracamonte, sindicada como la autora intelectual del crimen.
Sin embargo, recién a las 10 p.m. se dio inicio a la reconstrucción. El sicario fue conducido al parque Panamá, donde, según el testimonio de Trujillo Ospina, ingresó a un terreno que colinda con la casa de su víctima.
Además, a las 10:50 p.m. se pudo ver entrar a Eva Bracamonte. Tras cinco horas la diligencia judicial concluyó.


























































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