Madrid (EFE) . Cerrar el ingreso de autos al centro urbano cuando suben los niveles de contaminación, impulsar el uso de la bicicleta y del vehículo eléctrico compartido o penalizar la utilización del automóvil privado son algunas de las opciones por las que diferentes ciudades europeas han optado para mejorar su calidad del aire.REINO UNIDO
Una de las apuestas más conocidas es la de Londres, cuyo Ayuntamiento decidió declarar sus áreas de mayor tráfico como Zonas Penalizadas de Congestión en el año 2003.
Los conductores que quieran acceder a estas áreas penalizadas, excepto los que circulen en un auto eléctrico, tienen que pagar una cuota diaria de 10 libras (11,8 euros) entre las 7 de la mañana y las 6 de la tarde, de lunes a viernes, bajo multas de incumplimiento de entre 60 y 180 libras.
Los fondos recaudados mediante esta penalización son destinados en su integridad a mejorar el sistema público de transporte de la ciudad.
Ocho años después de la implantación del CCZ, las autoridades aseguran que las emisiones contaminantes se han reducido entre un 17 y un 20%, al tiempo que el tráfico ha bajado un 20%.
Otra de las medidas para mejorar la calidad del aire ha sido el establecimiento de una Zona de Bajas Emisiones que, desde el 2008, obliga al pago de una tasa a los vehículos comerciales con motores diesel de más de 1,2 toneladas que circulen por el llamado “Greater London”, que abarca la capital y su extensa zona metropolitana. La tasa para los vehículos que no cumplan los requisitos es de 236 euros por día y las multas para quienes circulen indebidamente son de 1.770 euros.
ITALIA
En el caso de Italia, en cuyo territorio se encuentran algunas de las ciudades europeas más contaminadas, como Milán o Nápoles, existe la norma de cerrar al tráfico los centros urbanos como mínimo una jornada en cuanto se registren valores de contaminación por encima de los niveles fijados por la Unión Europea.
Esta medida se ha aplicado ya en varias ocasiones en ciudades italianas como Milán, Turín, Roma, Nápoles y la denominada Llanura Padana, un área eminentemente industrial situada al norte del país.
Asimismo, el acceso de los autos a los centros de las ciudades italianas con mayores índices de contaminación atmosférica solo está permitido para aquellos vehículos que cumplan la normativa Euro4 sobre emisiones contaminantes.
FRANCIA
La apuesta de París, por su parte, ha sido una intensa promoción del transporte público, con acciones como la prolongación de la red de tranvías, la ampliación de carriles para autobuses y bicicletas o del proyecto Autolib, que pondrá a disposición de los ciudadanos 3.000 autos eléctricos para uso individual o colectivo a partir del otoño de 2011.
La capital francesa ha centrado sus esfuerzos también en la promoción del uso de la bicicleta, con un eficiente servicio de bicicletas públicas, llamado Vélib, que hoy cuenta con más de 160.000 abonados.
El Ayuntamiento de París asegura que gracias ha estas medidas ha conseguido reducir la intensidad del tráfico en un 24% y duplicar el uso de la bicicleta en los desplazamientos respecto a los niveles de hace diez años.
Además, desde diciembre del 2010, Francia tiene declaradas seis zonas de acción prioritaria para el aire -entre las que están situadas algunas de sus ciudades más contaminadas como Lyon, Grenoble y París-, en las que cuando se sobrepasen los índices de contaminación habrá que alertar a la población, reducir la velocidad de los autos o restringir el tráfico si fuera necesario.
ALEMANIA
En el 2007 en Alemania se abrió la posibilidad legal a las ciudades de decretar de terminados sectores urbanos como Zonas Ecológicas, en las que solo pueden entrar vehículos con placas especiales que tienen que ser adquiridas y que acreditan que el auto en cuestión no sobrepasa determinado límite de emisiones de gases contaminantes. Las primeras ciudades en hacer uso de esa posibilidad han sido Berlín, Colonia, Hannover y Stuttgart.
Desde el 2008, las normas sobre emisión de partículas se han hecho más estrictas y las placas rojas y amarillas pierden validez y solo la verde, accesible para los vehículos que cumplen las últimas recomendaciones europeas de emisiones, da acceso a la zona ecológica. Entrar a estas áreas sin placa está penalizado con una multa de 40 euros.




























































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