Fue a ver su hermano como todos los domingos, había comprado fruta y esperaba esa conversación, que se había hecho una costumbre casi religiosa durante los últimos nueve meses. Sin embargo, Rodolfo Córtez no lo encontró en su cama y las autoridades del albergue Canevaro, del Rímac, le dieron la mala noticia: su familiar había fallecido el pasado jueves, lo habían enterrado y nadie se lo comunicó.
Según contó, su hermano Ricardo Córtez (82) fue internado en el albergue Canevaro en junio del 2010 tras haber intentado ingresar a un centro del ex Hogar de Cristo, que fue clausurado el mismo día que fue a pedir ayudar. La ministra de la Mujer de ese entonces, Nidia Vílchez, ordenó su traslado.
Pero la salud del anciano se vino deteriorando y su corazón no resistió más y murió el último jueves de un paro cardíaco y después fue enterrado en un cementerio, que los funcionarios de la Beneficiencia de Lima, encargados de los centros de asistencia, no saben cuál es.
“Me quedé fastidiado, cómo puede pasar esto, no saben dónde lo han enterrado, no es posible”, manifestó visiblemente indignado Rodolfo Córtez al noticiero “A primera hora”.
Por su parte, el director de Servicios Sociales de la Beneficiencia de Lima, Felipe Aguirre, indicó al matutino que “aparentemente en la ficha social”, Rodolfo no consignó sus datos y por ello, no lo pudieron ubicar para decirle que su hermano mayor había muerto.
El adulto mayor niega esta versión y dice que si se registró y que, además, cada domingo que iba tenía que firmar un cuaderno de asistencia. “Las enfermeras y los trabajadores del centro me conocen, no pueden decir lo contrario”, añadió.
Para finalizar, pidió que lo ayuden a encontrar el cuerpo de su hermano, que se investigue este hecho y se sancione a los responsables.


























































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