Por: José Santillán Arruz
La posibilidad de que el voto electrónico empiece a ser utilizado progresivamente en el Perú a partir de las elecciones presidenciales del 2011 obliga a dar una rápida mirada a las experiencias que otros países tienen en el uso del voto electrónico.
Uno de ellos es Brasil, país que realizó elecciones el pasado 3 de octubre –el mismo día que en el Perú– para elegir a sus nuevas autoridades. Mientras en el gigante de Sudamérica eran 135 millones de electores que acudieron a sufragar en urnas electrónicas para elegir a su nuevo presidente; en el caso peruano poco más de 18 millones de electores tenían obligación de ir a los centros de votación, marcar sus cédulas y luego depositarlas en un ánfora para elegir a su alcalde o presidente regional.
LA EXPERIENCIA BRASILEÑA
La obtención de los resultados en ambos casos tuvieron diferencias notables. Mientras en Brasil más del 90% de los votos escrutados se conocieron a las tres horas, en muchos lugares del Perú los ciudadanos aún siguen esperando conocer el nombre de su próxima autoridad, como ocurre en Lima, donde aún no se terminan de contabilizar las actas de sufragio.
El voto electrónico no es nuevo en Brasil. En 1996, por primera vez, los electores de ese país entraron en contacto con una microcomputadora que les permitía elegir a su candidato y registrar su voto. El Tribunal Superior Electoral de ese país había establecido así las llamadas ‘urnas electrónicas’, cuyas primeras experiencias pilotos se iniciaron hace 18 años.
Las urnas electrónicas tienen el propósito no solo de dar a conocer más rápidamente los resultados y evitar los fraudes, sino además lograr la participación de los iletrados y personas con discapacidad.






















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