Fue en la vivienda del segundo en donde se encontraron sellos de embajadas y pasaportes de Argentina, Bolivia, Chile, EE.UU., entre otros países. De estos documentos se habrían adulterado las fotografías y los datos originales. Según el jefe de la División de Estafas de la Dirincri, Miguel Rojas, los intervenidos cobraban entre 100 y 1.000 dólares por los documentos, cuya autenticidad aún es verificada por la Policía en trabajo conjunto con embajadas y consulados.
“Estamos coordinando con los consulados respectivos para establecer si son documentos netamente falsos o son adulterados”, señaló Rojas al noticiero “90 Segundos”.






















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