Para esta investigación se trabajó con niños entre 3 y 5 años, a los cuales también se les realizaron exámenes de salud y el de desarrollo de lenguaje. Los resultados de los estudios dieron que las familias que esperaron 9 meses antes de que el niño pasara al amamantamiento del biberón, redujeron el desarrollo de algún tipo de problema de lenguaje. Sin embargo, los niños que sí se chuparon el dedo o usaron la mamadera tenían tres veces más la posibilidad de sufrir dicha complicación.
“Estos resultados sugieren que extender la costumbre de chupar una mayor cantidad de tiempo después del amamantamiento puede tener efectos no deseados en el desarrollo del lenguaje en niños pequeños”, afirmó la doctora Clara Barbosa.






















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