Bagdag (AP). El grupo de avanzada de Al-Qaeda
en Iraq amenazó más violencia contra los cristianos después de un
sangriento ataque a una iglesia de Bagdad que dejó 58 muertos, afirmando
que no levantará “la espada mortífera” de sus cuellos.
La advertencia del Estado Islámico de Iraq de desatar mayor
violencia contra los cristianos tiene lugar dos días después que el
grupo atacó una iglesia católica en el centro de Bagdad, en el ataque
más mortífero jamás registrado contra los cristianos en ese país. El
número de cristianos se ha reducido drásticamente desde la invasión
estadounidense del 2003 con la huida hacia otros países.
“Abriremos sobre ellos las puertas de la destrucción y desataremos
ríos de sangre”, amenazó el grupo insurgente en una declaración cargada
el martes por la noche en cibersitios de milicianos. El Estado Islámico de Iraq, un grupo que engloba Al-Qaeda
en Iraq y otras facciones suníes insurgentes, agregó que ha expirado su
plazo para que la Iglesia copta cristiana en Egipto ponga en libertad a
musulmanas que los milicianos dicen están cautivas.
“Como consecuencia, todos los centros, organizaciones e
instituciones cristianas, líderes y feligreses, son blancos legítimos
para los mujaidines donde puedan encontrarlos”, dijo el grupo. La
declaración no especificó ningún sitio.
ULTIMÁTUM
La liberación de las mujeres en Egipto fue una de las exigencias de los milicianos durante el ataque del domingo por la noche, junto con la libertad de prisioneros de Al-Qaeda en Iraq. El ataque al templo horrorizó a la comunidad cristiana iraquí, cientos de cuyos miembros se reunieron el martes para un servicio fúnebre en Bagdad. Uno de los dignatarios leyó una carta del papa Benedicto XVI.
La liberación de las mujeres en Egipto fue una de las exigencias de los milicianos durante el ataque del domingo por la noche, junto con la libertad de prisioneros de Al-Qaeda en Iraq. El ataque al templo horrorizó a la comunidad cristiana iraquí, cientos de cuyos miembros se reunieron el martes para un servicio fúnebre en Bagdad. Uno de los dignatarios leyó una carta del papa Benedicto XVI.
“Durante años la violencia no ha dejado de azotar este país, y los
cristianos se están convirtiendo en el blanco de estos crueles ataques
terroristas”, dijo la carta. Aunque los cristianos fueron el blanco de la violencia el domingo,
los chiíes fueron los más perjudicados en una serie de 13 ataques el
martes en vecindarios en toda la capital. El miércoles, la cifra de muertos en esos hechos de violencia trepó a 91 personas, según la policía y los hospitales.






















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