Los cetáceos se congregan en esa zona de México hasta fines de abril. Ahí, las hembras preñadas aprovechan las profundidades de las lagunas Ojo de Liebre y San Ignacio para alumbrar y alimentar a sus crías, mientras que en la Bahía de Vizcaíno los machos y las hembras llevan a cabo el proceso de apareamiento.
Pese a que fueron consideradas extintas a finales del siglo XIX y principios del XX, la población ballenas grises aumentó su número gracias a las labores de protección. Actualmente este cetáceo es considerado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como una especie amenazada.






















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