Según informa la página web gastronomiaycia los científicos vieron que muchas personas renunciaban a comer su fruta favorita por tener que escupir las pepas. “Los investigadores han identificado el gen (denominado INO) responsable del desarrollo de las pepitas y que no está presente en la variedad Annona squamosa, fruta que pertenece al género Annona (con 110 especies distintas). La pulpa de esta fruta es blanca dulce muy parecida al resto de variedades con pepa”, señala la publicación.
Luego de verificar la similitud de genes, el grupo de investigadores españoles y americanos realizó cruces entre las dos variedades Annona squamosa y la Annona cherimola. “Resulta paradójico silenciar el gen que producen las semillas, ya que la función biológica de las frutas es producir semillas para su reproducción, en el caso del fruto mutado, este carece de integumentos, las capas o envolturas que rodean el óvulo”, comentan los científicos.
Ante la ausencia de pepitas el fruto incrementa su contenido de pulpa, su valor nutricional y proporciona una mayor comodidad a las personas. De esta manera se pretende someter a esta misma mutación natural a otras frutas como las uvas, las sandías y las mandarinas.






















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