La Alta Comisionada de la ONU para los DD.HH., Navy Pillay, ya había pedido previamente al gobierno de Barack Obama más pruebas sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Bin Laden.
Heyns y Scheinin reconocen que bajo ciertas circunstancias puede resultar necesario emplear la violencia mortal en la lucha contra el terrorismo.
Los expertos puntualizan que “acciones de Estados en la lucha contra el terrorismo, sobre todo en semejantes casos, pueden sentar precedente sobre cómo debe ser abordado el derecho a la vida en el futuro”. Por ello, es especialmente importante saber si en los planes de la misión se contemplaba también encarcelar a Bin Laden.
Según los dos miembros de la ONU, la norma debería ser que los terroristas sean tratados como criminales, con un proceso, un juicio y condenas justificadas.






















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