A todo esto debemos sumarle el menú de las aerolíneas, que rara vez satisface a los viajeros. ¿Y qué es lo que hacen las empresas preparan y distribuyen? Creen que la solución está en sazonar los platos en exceso. El doctor e investigador Andy Woods está seguro de que las líneas áreas se han esforzado por mejorar la comida, pero siempre se ha preguntado si existen otras razones por las que esos alimentos no son tan buenos. “Hay una opinión generalizada de que la comida de los aviones no es fantástica”, explicó el director del estudio a la BBC.
EL EXPERIMENTO
Los investigadores de la Universidad de Manchester (Inglaterra) y los laboratorios de la empresa Unilever estudiaron a 48 comensales, a los que hicieron probar alimentos dulces y salados con los ojos vendados, mientras tenían puestos unos audífonos por los que escuchaban un silencio total o un ruido de fondo.
¿Cuál fue el resultado? Cuando los participantes escucharon el ruido, calificaron los alimentos como menos salados o dulces que cuando los probaron al escuchar el silencio. En la primera situación, los alimentos fueron percibidos como más crujientes. “La evidencia apunta que este efecto se debe a dónde centramos nuestra atención”, dijo el doctor Woods, quien agregó que “si el ruido de fondo es fuerte esto llamará nuestra atención y atenderemos menos a los alimentos”.
El investigador agregó que “la NASA ofrece a sus exploradores espaciales alimentos muy condimentados porque por alguna razón los astronautas no pueden saborear los alimentos en el espacio. Y nuevamente pienso que eso se debe al ruido de fondo”.






















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