¿Qué fue de la vida de las pequeñas de “Tres por tres”?
¿Dónde está su padre Bob Saget? ¿El tío Jesse? Volvemos al blog con
esta serie que acompañaba al inicio de las noches noventeras por
Panamericana Televisión.
La hora del lonchecito comenzaba para mí a las seis de la tarde. Aún
con el uniforme escolar puesto esperaba a que mi hermano Rafael
regresara de la universidad. Era el ritual de lunes a viernes. Mis
padres volvían muy tarde de trabajar y la espera se hacía menos urgente
cuando salíamos a comprar el pan y la jamonada de ternera en la tienda
de Kenyi. Servíamos el banquete con la exactitud y el apremio de una
dupla perfecta e insuperable. No podíamos demorar porque antes de las
siete comenzaba la función continuada de series imperdibles. Allí,
solidarios y cómplices, entendíamos que éramos pocos para una casa tan
grande y despoblada. En nuestra sala del departamento de la avenida
Canevaro éramos solo dos mientras que al frente el hogar estaba repleto,
casi inhabitable. Nosotros solo éramos dos y ellos eran tres (por
tres).




















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