La velocidad a la que puede llegar este aparato es de 110 km/h en condiciones normales, detalla Paul Sender, su creador.
En la etapa de pruebas llamó la atención las lenguas de fuego que expulsaba el aparato. No era para menos, esta podían alcanzar los 6 metros sin problemas.
¿Y cuánto le costó esta creación a Paul? 5 mil libras esterlinas, un aproximado de 7.500 dólares.






















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