No solo ello, sino que Bayly está maravillado por lo que consideró aquel “pequeño milagro” en su vida, según apuntó. “Estoy embriagado de amor y gratitud a los dioses que me han bendecido con ese obsequio. Por eso no podría suicidarme ahora”, escribió.
Al conjunto de calificativos que le ha valido su irreverente personalidad y discurso en pantallas (loco, payaso drogadicto, homosexual y escandaloso), Bayly denominó “elogios inmerecidos” y atribuyó que de no haber sido así, tampoco sería escritor.
Sobre el particular, su amigo íntimo, Luis Corbacho , preguntó en su blog: ¿Qué tal si te llamamos padre ‘abandónico’?, ¿Qué tal te va padre que deja a sus hijas en la calle?, ¿O padre que las echa de su propia casa exponiéndolas en la prensa? ¿Más elogios inmerecidos?.






















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