La declaración fue hecha en estricto anonimato, “la radioactividad está en todas partes”, dicen. Además de este testimonio, correos electrónicos han sido enviados por los trabajadores a sus familiares más cercanos explicándoles la situación.
Por otro lado, la empresa Tepco ha decidido reducir el número de su personal, ya que hay escasez de medidores. Lo que esperan es que cada operario tenga un medidor de radiación para que sepa en qué nivel se encuentra.
De acuerdo a las declaraciones dadas a NHK, uno de los trabajadores ha afirmado que solo hay uno o dos medidores por cada grupo de trabajo. Y por ello no siempre pueden medir a cuánta radiación están expuestos. “Unos 180 han tenido que trabajar sin esta máquina”, dice uno de ellos.
También cabe resaltar que sus condiciones de trabajo son extremas: dos comidas al día y pasan la noche cubiertos con láminas de plomo y mantas. Así, hoy los operarios son llamados “los samuráis de Fukushima”, por su gran valentía al desempeñar un trabajo tan arriesgado.






















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