El papa Benedicto XVI recibió la reliquia del nuevo beato, una pequeña ampolla con su sangre, de manos de la monja a la que se le atribuye que Juan Pablo le curó de Parkinson.
Más de un millón de personas presenciaron la beatificación de Juan Pablo II.
La monja francesa Marie Simon-Pierre, quien sufría el mal de Parkinson y que curada por Juan Pablo II, fue la encargada de entregar una pequeña ampolla con sangre del nuevo beato.
Vista panorámica de los miles de personas que acudieron a la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II.
(Agencias). El Papa Benedicto XVI elogió la capacidad de Juan Pablo II por haber tenido “la fuerza de un gigante” para “invertir” la tendencia de “la sociedad, la cultura y los sistemas político y económicos” de abandonar el cristianismo.
Durante la ceremonia de beatificación del Papa Peregrino realizada el día de hoy, el Sumo Pontífice también recordó los viajes que realizó a Latinoamérica y destacó “el calor y la estima sincera y entrañable” que siempre encontró.
“El nuevo beato recorrió incansable vuestras tierras, caracterizadas por la confianza en Dios, el amor a María y el afecto al Sucesor de Pedro, sintiendo en cada uno de sus viajes el calor de vuestra estima sincera y entrañable”, dijo en español.
El Obispo de Roma invitó a seguir “el ejemplo de fidelidad y amor a Cristo y a la Iglesia que nos dejó como preciosa herencia” e hizo votos para que Wojtyla “desde el cielo os acompañe siempre, para que la fe de vuestros pueblos se mantenga en la solidez de sus raíces y la paz y la concordia favorezcan el progreso necesario de vuestras gentes”.
A la beatificación asistieron la gran mayoría de cardenales y obispos de Perú, España, México, Honduras, República Dominicana, Panamá, Colombia, Argentina, Chile, El Salvador, Guatemala, Brasil, Puerto Rico, Ecuador, Nicaragua y Cuba.
Ciudad del Vaticano (AP). Frente a millones de peregrinos en la Plaza de San Pedro y las calles aledañas, el papa Benedicto XVI beatificó hoy a su antecesor Juan Pablo II, en un festejo jubiloso en honor de uno de los papas más amados de la historia.
Hablando en latín, Benedicto declaró que Juan Pablo podía ser llamado en lo sucesivo “beato” y que su festividad se celebraría el 22 de octubre, día de su coronación en 1978 como papa.
La multitud estalló en gritos, aplausos y lágrimas en el momento de develarse una enorme foto de Juan Pablo sonriente sobre la loggia de la Basílica de San Pedro.
Ataviado con vestimenta de Juan Pablo, e inclinándose para besar a bebés, el papa Benedicto XVI, arribó minutos después de las 3:00 a.m. (hora peruana) a la enorme plaza ocupada peregrinos de todas partes del mundo.
El escenario recordaba el de los últimos días de Juan Pablo en 2005, cuando unas 3 millones de personas realizaron vigilias bajo la ventana de su estudio y le rindieron el último homenaje cuando murió.
La beatificación busca elevar la moral de una iglesia golpeada por la crisis de los abusos sexuales de menores, pero también ha provocado la indignación de los grupos defensores de las víctimas porque el escándalo se produjo durante el pontificado de 27 años de Juan Pablo.
Asistieron los príncipes herederos de España, Felipe y Letizia, junto con el premier italiano Silvio Berlusconi, el presidente mexicano Felipe Calderón, el líder del sindicato Solidaridad y ex presidente polaco Lech Walesa, así como el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, quien pudo asistir a pesar de estar vedada su presencia en territorio europeo, prohibición que no se extiende a la Santa Sede.
Los cinco primeros días de febrero de 1985 han dejado grandes recuerdos en muchos peruanos que vieron y escucharon al Papa Juan Pablo II, quien durante ese período visitó por primera vez ocho ciudades de nuestro territorio.
Son muchas personas las que guardan experiencias memorables, incluso plasmadas en fotos. Una de las personas que guarda recuerdos con cariño y admiración de la visita del Papa peregrino a Ayacucho el 3 de febrero del citado año es el por entonces estudiante de secundaria Percy Quispe Misaico, quien así pudo fortalecer su vocación sacerdotal.
“Le gritábamos ‘¡Juan Pablo, amigo, Ayacucho es cristiano!’ y dijo ‘sí, Ayacucho es cristiano, porque está sufriendo como Cristo ha sufrido en la cruz. Y eso ha conmovido a mucha gente y supongo que a mí también, porque estábamos en pleno período de terrorismo”, rememoró el hoy canciller de la Arquidiócesis de Ayacucho y capellán de la parroquia La Magdalena.
Esa visita también es recordada por el periodista Mario Cueto, quien resaltó que Karol Wojtyla, en un mensaje conmovedor, convocó a los terroristas a deponer las armas.
“Eso fue muy significativo. Si bien es cierto, no había una confrontación entre Sendero y la Iglesia propiamente dicha, de todas maneras la Iglesia se había visto afectada por algunos hechos de sangre a sus integrantes, fieles o templos que habían sufrido daños”, indicó.
CARIÑO EN PIURA En Piura, la alegría por la beatificación del Papa polaco es inmensa. Monseñor José Eguren Anselmi recuerda que cuando la máxima autoridad de la Iglesia visitó se presentó en ciudad norteña, él fue el maestro de ceremonias. Comentó que cuando estaba muy nervioso, el Papa se acercó y le dio palabras de aliento.
“Te encontrabas frente a él como un hijo se encuentra con su padre, como un amigo se encuentra con su amigo. Te creaba inmediatamente un clima de cordialidad, de alegría. Tenía un don de gente que realmente era algo admirable”, sostuvo.
Con motivo de la beatificación, la catedral de Piura ha sido pintada y en su fachada se lucen gigantografías de Juan Pablo II.
Hoy, uno de los actos más esperados en la vigilia de oración por la beatificación de Juan Pablo II, en Roma, fue el testimonio de la religiosa de la Orden de las Hermanitas de la Maternidad sor Marie Simon-Pierre. Lo que le sucedió a esta monja francesa fue el factor determinante para que mañana se beatifique al ex Sumo Pontífice, pues se le atribuye dicho milagro.
SOBRE LA CURACIÓN MILAGROSA La hermana Marie Simon-Pierre, a los 40 años de edad, sufría las terribles consecuencias del Parkinson, enfermedad degenerativa incurable. El mal llegó a tal punto que se le llegaron bloquear la pierna y mano izquierda, lo cual, como era zurda, le impedía escribir.
Fue entonces que decidió hablar con la madre superiora de su orden para decirle que “no tenía la fuerza suficiente para continuar” con su trabajo, en la maternidad del hospital de Arles.
“Estaba demasiado débil, cansada, agotada, pero la madre superiora me dijo algo, de una forma diferente. Ella me dijo que Juan Pablo II esperaba que vaya al peregrinaje a Lourdes (…) y que si ahora, incluso, acepto ir en una silla de ruedas iba a regresar caminando porque también estando en una silla de ruedas tenía posibilidad de asistir a la familia, a los enfermos”, declaró hoy en el Circo Máximo de Roma.
Ella asegura que siempre se sintió muy cercana a Juan Pablo II, ya que se enteró que él también sufría Parkinson.
La religiosa dijo que su superiora le respondió diciendo que “Juan Pablo II aún no había dicho su última palabra”. Así, esa noche rezó a Juan Pablo II y, al rededor, de las 9 p.m. comenzó a sentirse mejor, informa El Mundo. Ello ocurrió semanas después del deceso del Papa.
“Esa noche quise escribir el nombre de Juan Pablo II y me di cuenta que esa escritura era legible. Entonces me fui a dormir y me desperté a la 4:30 de la mañana, sorprendida de haberme dormido y sentí que algo había cambiado, que mi cuerpo ya no estaba rígido como hasta entonces y que lograba moverme normalmente. Me había transformado completamente”, agregó.
Asimismo, indicó que su curación, que habría ocurrido en la noche del 2 al 3 de mayo de 2005, “es un misterio muy difícil de explicar con palabras”.
La Comisión Médica del Vaticano consideró que la curación de sor Marie era “inexplicable científicamente” y confirmó que se trataba de un milagro.
Según explica, tras su sanación prometió que “iría hasta el final para que Juan Pablo II fuera reconocido beato y después santo” y “hasta el final por la Iglesia, para que el mundo crea y para que la vida sea respetada”.
El ataúd con los restos del Papa Juan Pablo II fue exhumado el viernes antes de su beatificación, mientras decenas de miles de personas comenzaron a llegar a Roma para asistir el domingo a uno de los mayores acontecimientos desde su funeral en el 2005.
El Vaticano dijo que el ataúd fue sacado de la cripta debajo de la Basílica de San Pedro mientras los principales funcionarios del Vaticano y algunos de los colaboradores del fallecido pontífice miraban y rezaban.
Entre los presentes en la ceremonia estaban el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, secretario personal de Juan Pablo II, y las monjas polacas que dirigieron la casa papal durante 27 años.
El ataúd de madera será situado frente al altar mayor de la Basílica de San Pedro. Después de la misa de beatificación del domingo, continuará en ese lugar y la basílica permanecerá abierta hasta que todos los visitantes lo hayan visto.
Después será trasladado a una nueva cripta bajo un altar en una capilla lateral, cerca de la estatua la Piedad de Miguel Angel.
La losa de mármol que cubría su primer lugar de sepultura será enviada a Polonia, su país natal.
Juan Pablo II será beatificado en el día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Divina Misericordia, que este año cae el 1 de mayo, la fecha más importante en el mundo comunista.
La coincidencia es irónica, considerando que muchos creen que Juan Pablo II desempeñó un papel clave en la caída del comunismo en el este de Europa.
FIEBRE DE LA BEATIFICACIÓN Mientras el Vaticano prepara para colocar al Pontífice a solo un paso de la santidad, Roma se ha contagiado de la fiebre de la beatificación.
La ciudad está adornada con carteles del Papa en autobuses y farolas. Roma espera una de las mayores multitudes desde su funeral en 2005, donde millones se acercaron a rendirle homenaje.
A lo largo de la Via Della Conciliazione, el bulevar que va desde el río Tíber hasta la Plaza de San Pedro están siendo erigidas grandes torres para los presentadores de televisión.
Se prevé que varios cientos de miles de personas acudan a la misa en la plaza de San Pedro el domingo, cuando el sucesor del pontífice, Benedicto XVI, pronunciará la fórmula en latín que declarará beato a uno de los papas más populares de la historia.
Al menos 16 jefes de Estado y 87 delegaciones oficiales de todo el mundo asistirán a la beatificación, el último paso antes de la santificación.
El Vaticano cree que la curación inexplicable de la monja francesa Marie Simon-Pierre Normand, que sufría de Parkinson, se debió a la intercesión de Juan Pablo II ante Dios. Eso permite su beatificación.
Luego de su beatificación, Juan Pablo II necesitará atribuirse otro milagro para que sea declarado santo.
(Agencias). Una muestra de sangre del papa Juan Pablo II será expuesta en la Basílica de San Pedro como reliquia para la veneración de los fieles durante su beatificación el domingo en el Vaticano, informó la Santa Sede.
La sangre fue extraída durante los últimos días de vida del papa polaco, quien falleció el 2 de abril de 2005, ante la posibilidad de que se necesite para una transfusión, lo que no ocurrió. Luego, se conservó en estado líquido gracias a anticoagulantes.
La ampolla será colocada en un “relicario precioso” fabricado para la ocasión, informó el Vaticano.
La Santa Sede precisó que el cardenal Stanislaw Dziwisz, secretario particular durante décadas del Papa y actualmente arzobispo de Cracovia, tiene dos ampollas, mientras que otras dos se conservan en el hospital del Vaticano.
Miles de personas asistirán el domingo en la plaza de San Pedro a la beatificación de Juan Pablo II, quien será proclamado beato por el papa Benedicto XVI tan solo seis años después de su muerte.
Ciudad del Vaticano (EFE). El terrorista turco Ali Agca, que disparó contra Juan Pablo II en 1981 en el Vaticano, no pidió perdón al Papa cuando este lo visitó dos años después en una cárcel italiana y solo le preguntó por el Secreto de Fátima, “dejándole muy sorprendido”, recordó el que fuera su portavoz, Joaquín Navarro Valls.
Con motivo de la beatificación de Juan Pablo II, el que fuera durante 22 años su portavoz, el español Navarro Valls, recordó en un programa de la televisión italiana RAI, que se emitirá el día de hoy, algunos extractos de los momentos del pontificado, entre ellos el atentado de la plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981.
Así,el Papa Juan Pablo II estuvo a punto de morir al ser alcanzado por los tiros que le disparó Agca.A pesar de ello este le perdonó en varias ocasiones.La primera cuatro días después del atentado y en 1983, cuando visitó al turco en la cárcel romana de Rebbibia.
Navarro recuerda que Juan Pablo II quedó muy sorprendido porque durante esa visita Agca no le pidió perdón y lo único que le dijo fue:“me tienes que decir cual es el secreto de la Virgen de Fátima”.
“Ninguna palabra de perdón.Agca estaba obsesionado con lo que había leído en los diarios”, señaló Navarro.
Agca mantenía-sobre todo después de que se desvelase que el llamado tercer secreto de Fátima se refería al atentado al Papa de 1981-que se sentía “como un instrumento inconsciente de un plan misterioso”.
Ali Agca ya contó en el año 2000 que cuando le visitó Juan Pablo II en 1983 le preguntó directamente por el secreto de Fátima, pero que el Papa no le hizo ninguna consideración.
“El Papa -subrayó en aquella ocasión- mantuvo un silencio absoluto, lo que me causó una profunda desilusión, junto a la gran alegría de haberme encontrado con él”, agregó Agca.
Varsovia (EFE). La beatificación de Juan Pablo II podría ser el próximo uno de mayo, aseguró hoy el obispo polaco Tadeusz Pieronek, quien explicó que “lo único que queda en la decisión del Papa Benedicto XVI es la fecha” del acontecimiento.
En declaraciones a la radio pública polaca, Pieronek apuntó a los meses de mayo y octubre como los escenarios de la esperada ceremonia, aunque precisó que “es más probable” que sea el primero de mayo.
Para el obispo, la beatificación de Juan Pablo II será una gran oportunidad de que Polonia pueda mostrar al mundo la importancia y el bien que el Papa polaco hizo durante los 26 años de su pontificado, el tercero más largo en la historia de la Iglesia Católica.
La prensa italiana ha informado en los últimos días de que el proceso de beatificación del fallecido Papa se encuentra en su recta final, a pocos días de que se presenten las pruebas de sus milagros ante su sucesor, Benedicto XVI.
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